De acuerdo a informes de Fenalco y el Ministerio de la Protección Social, en Colombia se realizan anualmente más de 300 mil cirugías plásticas, lo cual ha puesto a nuestro país a la vanguardia en este tipo de intervenciones quirúrgicas. De ellas, un alto porcentaje van por la línea de la lipoinyección o los lipoinjertos, que se constituyen en intervenciones de riesgo para la mayoría de los pacientes.
¿Que son?
Los lipoinjertos son una técnica que consiste en extraer tejido adiposo por medio de liposucción de zonas donde estaría indicada ésta práctica. Por ejemplo abdomen, muslos, cintura, etc, para luego inyectarlo en los glúteos, u otras áreas de rostro o cuerpo logrando así el volumen deseado, con resultados muy naturales.
La microlipoaspiración.
Se utiliza para rellenar las depresiones, los surcos nasogenianos (laterales a la boca), las arrugas profundas, las manos seniles.
La microlipoaspiración se realiza con pequeñas cánulas del tamaño de una aguja y se hace el vacío con una jeringuilla. Debido al grado de reabsorción (normalmente oscila entre un 30% y un 60% del volumen injertado) serán necesarias varias sesiones hasta alcanzar el volumen deseado.
Procedimiento:
La operación se realiza mediante anestesia local con sedación o regional, con un periodo de internación de 4 a 6 horas e incapacidad de 48 a 72 horas según el caso.
El resultado de este procedimiento depende de la cantidad de tejido adiposo disponible y de las características particulares de cada paciente, como así también del tejido graso que se reabsorba (pierda).
De mucho cuidado:
En casos como los de la lipoinyección o los lipoinjertos, son altos los riesgos de que ocurran embolias grasas, sintomatologías post-operatorias que son mortales. En todos los casos juega un papel fundamental la ética médica de quien practica las intervenciones, de modo tal que se garantice la seguridad del paciente.
Según el un experto en la materia, este tipo de cirugías, a diferencia del resto de intervenciones, no permiten prever al 100% cuáles serán las reacciones del paciente, de allí que sea muy importante la sinceridad entre el cirujano y el paciente para advertirle las complicaciones que podría tener durante el post-operatorio.
Recuerde antes de cada intervención, indagar sobre cuáles son las complicaciones a las que se expone y, en esa medida, que la ética médica de quien realiza la operación impere sobre lo demás.