Desde las primeras semanas de vida, un bebé ya emite sonidos distintos al llanto y comienza la aventura de aprender a hablar
1 mes: Su primera comunicación es mediante el contacto de la mirada. Sonidos que van relacionados con la satisfacción de sus necesidades físicas.
2 meses: Sonidos vocálicos. Comienzan a fijar la atención en estímulos visuales y auditivos. Sonrisa social.
3-4 meses: Emiten sonidos vocálicos abiertos en alto y entonando “ aaah”, “oooh”, monosìlabos “maaa” “paaaa”…

5-6 meses: Balbuceos, sonidos vocálicos combinados con consonantes y parloteos (p,b,k,m). Buscan y giran la cabeza hacia el sonido.
7-8 meses: Bisílabos: “tata”, “papa”, “mama”. Comprenden palabras simples, por ejemplo “!adiòs!”. Responde con balbuceos intentando mantener una conversación.
9-10 meses: Combinan silabas diferentes produciendo una jerga cada vez màs familiar. Giran la cabeza en una conversación según el turno de quién esté hablando o también al oír su nombre. Cantan y comienzan a entonar sus mensajes.
12 meses: Entienden casi todo. Parloteos conversando y dirigiéndose a los demás. Su vocabulario ya es de dos-tres palabras a demás de “papá” y “mamá”. Utilizan el lenguaje apoyándose en la comunicación gestual para hacerse entender.
18 meses: vocabularios de seis, 10 ó 12 palabras. Frases de dos palabras y el famoso “no”: empieza el negativismo.
24 meses: Vocabulario de hasta 40 ó 50 palabras. Frases de tres palabras. Emplean pronombres “yo”, “mío”, con el fin de autoafirmarse. Comienzan con la etapa “preguntona” “¿por qué”? Repite palabras finales o más remarcadas de los demás.
36 meses: Avance ejemplar del vocabulario que puede llegar a las 800 palabras o aún más. Utilizan el pasado dentro de los tiempos verbales. Se intensifican la comunicación con los demás.
4-5 años: Buena articulación, comprensión, dominio del lenguaje ( afianzan la corrección gramatical con algunas alteraciones evolutivas en ocasiones). Vocabulario muy amplio. Muy “charlateanes”, participan, razonan y discuten con sus iguales. Juegos de imaginación con los demás.
Si queremos potenciar su desarrollo del lenguaje, debemos conversar y leer con los niños.
Fuente: Revista mi Pediatra. Asesoramiento científico: Asociación Española de Pediatria.