Desde que nacen tienen su carácter definido.
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Resumen: Los estudios psicológicos han descrito tres tipos: el bebé fácil, el bebé difícil y el bebé apático. Es interesante saberlo, pues cada bebé requiere distinta atención por parte de sus padres, y esa atención influye en la evolución del propio temperamento para mejorarlo o empeorarlo.
Desde muy pequeñitos los niños ya muestran un temperamento definido. Los especialistas concluyen y afirman que es importante crear un buen vínculo afectivo entre padres e hijos. Esto influye positivamente en el carácter del bebé.
La pregunta clásica: Qué tal se porta? Molesta mucho? La respuesta siempre es diferente y esto se debe a que desde su nacimiento los niños ya cuentan con un temperamento bien definido. Los rasgos de su temperamento se observan por medio de cosas muy simples como su nivel de actividad, la capacidad de autorregularse y la forma de percibir los estímulos.
El temperamento básico es innato, y es habitual que las respuestas emocionales de los bebés perduren durante años. Sin embargo, el temperamento también puede verse afectado por el ambiente familiar que les rodea. Los hijos de madres deprimidas, desanimadas se vuelven tristes, ignoran a la gente o demuestran poco interés por explorar. Los bebés cuyas madres los rechazan, maltratan o descuidan, suelen tener repercusiones emocionales.
Los padres, como es natural, cuentan también con su propio carácter, lo que hará más sencillo o complicado la creación del vínculo con el bebé. “Es importante un buen vínculo padres–hijo, pues esto hace establecer unas rutinas para que el bebé sepa y se pueda anticipar a lo que va a suceder. Los cambios se deberán introducir de forma adecuada y siempre positiva”.
Bebés con Temperamento Fácil
Sus caracterizan por:
• Sus hábitos son muy estables. Ejemplo: al momento de comer y dormir
• Se adapta fácilmente a algún cambio.
• Siempre están sonrientes. Son muy simpáticos.
• Cuando lloran son fáciles de calmarlos.
• Los padres saben cómo calmarlos rápidamente y sus reacciones son previsibles.
Bebés con Temperamento Difícil
Requieren de altas dosis de paciencia por parte de los padres.
Son agotadores de los nervios. En estos casos hay que saber actuar correctamente para lograr mejoras en su comportamiento.
El ambiente del bebé debe ser bien planificado y los cambios deben hacerse en forma pausada y sistemática. Son bebés que no sonríen con facilidad.
Son niños irritables y difíciles de complacer, con irregularidades en sus ritmos biológicos. Sus emociones son muy intensas. Son desconfiados ante los extraños. Reaccionan ante la frustración con pataletas. Los cambios alimenticios son asimilados con lentitud.
No tiene unas rutinas establecidas para comer y dormir
Los padres deben ser optimistas. Generalmente, estos niños evolucionan siempre positivamente con el tiempo, sólo necesitan sentir seguridad y afecto por parte de los padres, para mejorar su temperamento.
Bebés con Temperamento Apático
Estos niños presentan los siguientes rasgos:
• Aparentemente es un bebé tranquilo, no protesta habitualmente.
• No muestra demasiadas habilidades sociales y le cuesta sonreír.
• Al ser un bebé que no protesta, la recepción de estímulos es escasa. No se le habla o se le coge en brazos, lo que puede entorpecer su desarrollo.
Al estar ante un bebé apático es necesario darse cuenta oportunamente para estimular y compensar esa falta de interés por el mundo exterior. Esto no significa que el niño tenga alguna deficiencia, sino que al no contar con demasiados estímulos, su desarrollo se detiene y puede afectar a su inteligencia y futuro rendimiento.
Conclusiones:
Lo mejor que pueden hacer los padres para que un niño desarrolle su potencial es observar y valorar sus preferencias y tendencias naturales. De esta forma podrán estructurar el entorno del niño y sus reacciones como padres de una manera que coincida con la personalidad y talento del niño.
Puede ser traumático. !Cuidado!